Reflexión sobre los últimos 18 meses de maternidad y emprendimiento.

Por Natalie Batlle

Hoy mi hija Chloe cumple 18 meses. 

El nacimiento de mi segunda hija, Chloe, ha sido en muchos sentidos una experiencia totalmente diferente a la de su hermano Eliot. Chloe nació cuando yo estaba emprendiendo por primera vez el que sería mi proyecto más ambicioso y personal: Juno House. 

Apenas dos semanas después de que naciera, Chloe ya estaba conmigo en busca del espacio perfecto. Pocos meses después, cuando yo me encontraba firmando el contrato de arrendamiento pasó de dar vueltas a empezar a gatear, llegando justo a tiempo para ayudarme a elegir los muebles y decoración de Juno House. Aún recuerdo cuando estaba al teléfono hablando con los proveedores –seguro que debatiendo sobre presupuestos- y mi hija me sorprendió con sus primeros pasos. Me quedé boquiabierta y a la vez orgullosa de lo rápido que había aprendido a andar. Sin darme cuenta, mi hija ya caminaba y Juno House ya era algo tangible. 

La primera vez que Chloe dijo mamá – sin duda un momento único para todas las madres – estábamos ultimando los últimos detalles de la biblioteca de Juno. En aquel momento, pensé que todo iba demasiado rápido: mi pequeña se estaba convirtiendo en una niña que crecía a pasos agigantados. Y a su vez, Juno House estaba a punto de abrir sus puertas al público por primera vez. En ese momento me di cuenta de que no estaba preparada para ninguno de los dos.

Hoy Chloe cumple 18 meses. Y este es el último mes que le daré el pecho. ¡Ya era hora! Echando la vista atrás, me parece increíble que lo hayamos hecho durante tanto tiempo. Pero nos necesitábamos las dos. Seguramente, la necesitaba más yo, que ella a mi. Dar el pecho  entre reuniones, llevarla a Juno para que la abrace y la alimente, correr a casa para acostarla. La sensación de que la leche subía a la superficie de mis pechos era un recordatorio de la inmensa responsabilidad de la maternidad. Un suave guiño físico al hecho de que me necesitaban en algún lugar fuera de Juno. A medida que Chloe crecía, la lactancia se convertía en algo menos relacionado con su bienestar y más con el mío propio. Nuestros momentos compartidos eran el único momento en el que podía estar presente. Dar el pecho a Chloe era algo gloriosamente inconsciente.  

Durante los últimos 4 meses he tenido una relación de amor-odio con la lactancia de Chloe. Durante el caos del último año y medio fue imposible entrenar el sueño (¿perder el sueño para entrenar el sueño? ¡No, gracias!) así que seguimos durmiendo juntos. Y así ha sido todos los días desde que nació. Los meses que rodearon el lanzamiento de Juno estuvieron llenos de ocasiones especiales e invitaciones. Dije que no a muchas de ellas para poder darle el pecho. Y a veces, cuando no podía ir, me resentía con Chloe. 

Y a veces, cuando no quería ir, se lo agradecía. Porque el emprendimiento es agotador y correr a casa para darle el pecho a Chloe ha sido de gran ayuda.

En muchos sentidos, Chloe ha tenido una experiencia muy diferente a la de su hermano Eliot, al que llevé a clases de natación para bebés y a Turó Park. Sólo Eliot y yo. 6 meses de baja por maternidad. Horas y horas paseando por la ciudad. Reuniones de mamás, amigos, vínculos. Viajando como una familia de tres a Praga y Copenhague, la vida era más relajada. 

Fue durante mi prolongada baja de maternidad con Eliot que tuve la idea de Juno House. Un pensamiento loco que se convirtió en una idea, que creció y se transformó hasta que finalmente se convirtió en una start-up con socias, partners y sustancia. 

 

Juno House se hizo realidad muy rápido. Empezamos a lanzar la idea durante la pandemia, y poco después me quedé embarazada. Durante los dos últimos años, gran parte de mi día a día incluye un cierto nivel de shock. Vale, esto está ocurriendo de verdad… ¡reponte, vamos!

Nunca cogí la baja por maternidad con Chloe. No tuve que hacerlo. Chloe es la hija de una emprendedora. Es fuerte, divertida y descarada. Ha sido copiloto de esta aventura que es emprender por primera vez desde antes de que naciera. Ella lo entiende. 

Siento un gran respeto por las mujeres empresarias. Lo damos todo cada día, somos apasionadas, empáticas y muy trabajadoras. Llevo 18 meses y estoy lejos de ser una profesional, pero, preparada o no, tanto Chloe como Juno están floreciendo.

Natalie Batlle es madre de dos hijos, Eliot y Chloe, y fundadora y directora ejecutiva de Juno House. Originaria de Chicago, Natalie ha llamado a Barcelona su hogar durante los últimos 10 años. En Juno House, lidera y se asegura de que el equipo se mantenga fiel a su filosofía de colaboración frente a competencia.

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